Cualquier operación de conversión de activos digitales comienza con el análisis de las condiciones. El usuario presta atención principalmente a la comisión, el tipo de cambio actual y la moneda final de abono. Los fondos se envían desde una billetera personal, y la elección de un intercambiador confiable afecta directamente el resultado final. Para iniciar la operación, se forma una solicitud que especifica la cantidad exacta y los datos del destinatario. El destinatario final es el banco, por lo que la corrección de la dirección ingresada y el cumplimiento del límite establecido son de particular importancia. En este caso, Solana actúa como un token que opera en su propia red. Todo el intercambio se realiza electrónicamente, y el resultado son dinero real en la tarjeta del cliente. En algunos esquemas de pago se utiliza un stablecoin como herramienta intermedia, tras lo cual se realiza una transacción blockchain.